Myriam Albisu

ANTES DE LA LLUVIA

Por Myriam Albisu

“Porque entre mi casa y la casa de mis abuelos, iban todos los prados, las nubes… Pero después se llegó la lluvia y se fueron las flores…”. (Druida Nº 10).

A pocos quilómetros de la ciudad, sobre calle Apolón de Mirbeck, encontramos la primera chacra en que pasara sus primeros años Marosa, con su familia. De la segunda casa, sobre calle San Martín, que fue de la que abrigó más recuerdos, quedan todavía algunos testimonios. Padres y abuelo, compartían las tierras. El abuelo Eugenio Médici, había comprado en 1905 los derechos sucesorios de Don Francisco Astengo y el 12 de diciembre de 1917 obtenía la salida municipal, cosa que facilitaba los desplazamientos de y hacia la chacra. Probablemente en 1934 adquiriera también la chacra que perteneciera a los sucesores de Don José Masferrer y Doña Josefa Echevarría de Masferrer, que lindaba con la anterior. En el año 1940, se vende a la Sra. María del Carmen Scarrone. Marosa y su familia permanecerían allí hasta 1942.

“Sale.Toma el sendero que parte en dos la huerta. A las veras, membrilleros enanos, y jaras y humo”. (Poemas Nº 4). (Los papeles salvajes Nº 1)

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“Nos avisaron antes de que firmásemos el contrato; pero, era una tierra tan hermosa…tan plena de acelgas y de rosas. Además ellos disimularon por varios días”. (Historial de las violetas Nº 30)

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La chacra en la que viviera Marosa y su familia, pertenece actualmente al matrimonio Cayetano- Kutcharski, que continúa desarrollando distintas actividades propias de la chacra y lleva adelante otros emprendimientos entre los que se cuenta un vivero de plantas y árboles. Es bueno recordar que parte de esos árboles son los mismos que crecieron junto a Marosa y que la casa aún conserva su estructura básica y cuenta con un buen mantenimiento; se le ha agregado una habitación que da al frente.

El campo que rodea el lugar es pintoresco, con suaves lomas; aún pueden verse algunas acequias, el viejo tajamar, y la arboleda“Vino el viento, claro, verde, y deshizo los árboles que se reconstruyeron enseguida” (Poemas Nº 2 )

A lo lejos puede verse todavía, una crecida vegetación que recuerda el trayecto del tren y del motocar, y también puede verse el puente (o túnel más bien) por donde con su silbato estridente, inconfundible, parecía anunciar las 11 y 30.

“Yo había cobrado la costumbre de errar toda la tarde sola, lejos,sobre esta tierra que pronto sería ajena.

A los diez años

yo era aquella alta niña rubia

al pie de las parvas de papas

cerca de los rosales y la luna”

Druida (Nº 29).

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El tiempo fue pasando y Marosa se radicó en Montevideo llevando consigo a su madre y acercándose a Nidia, su hermana, y su familia. Allí la vida de Marosa tenía un campo mucho más propicio para desenvolverse literariamente; se rodeó de amigos que la valoraban y poco a poco fue agrandándose en el mundo de las letras, en el que se destacó desde un principio.

Su vida se llenó de viajes y distinciones, de grandes satisfacciones de las que Salto debe estar orgulloso. El tiempo, que pasa inexorablemente, también arremetió contra ella, y se la llevó, una mañana lluviosa de agosto (17) del año 2004.

“Es difícil expresar tanto absurdo, tanta tristeza, sentir que el tiempo todo entero no es más que una larga noche donde un caos infinito nos separa” : Palabras de la escritora Selva Casal, en un homenaje a Marosa (de “El milagro incesante. Vida y obra de Marosa di Giorgio, Leonardo Garet).

La Sala Marosa Y el Grupo Amigos de Marosa

“Quedaban otras acciones por cumplir y las pude llevar adelante por el incondicional apoyo de la Intendencia Municipal de Salto. Le pedí a Nidia el traer algunos muebles, ropas y adornos de la casa de Marosa para crear en Salto, la Sala Marosa di Giogio. Estuvo totalmente de acuerdo. Fui a Montevideo y en una camioneta trajimos lo que podía ser más representativo Se conformaría la Sala Marosa di Giorgio en casa Horacio Quiroga en Salto para que las cosas que la acompañaron en su vida cotidiana puedan ser para los que admiran su obra una forma de acercarse a su latido” (Leonardo Garet, de El milagro incesante…).

La Sala Marosa se inauguró el 17 de agosto del año 2007.

Al mismo tiempo que se realizara la inauguración de las últimas etapas de la Casa Quiroga quedó librada al público definitivamente la Sala Marosa. La Casa Quiroga quedó conformada así por Mausoleo y Museo de Horacio Quiroga, la Sala Marosa, el Espacio Peloduro y el Auditorio.

Esa misma noche, en el Auditorio se presentó la obra Bromelia, a cargo de un elenco de Montevideo dirigido por la actriz Azucena Lavin, que tuviera como base de su creación la parte erótica de nuestra poeta.

También a instancias de Leonardo Garet, en el año 2006 se creó el grupo Amigos de Marosa, con el cometido esencial de mantener viva su memoria. Entre las actividades organizadas por este grupo están algunos homenajes en el Cementerio Central, y las presentaciones de los libros: Pasajes de un memorial al abuelo toscano Eugenio Médici. último libro de Marosa, póstumo; y El milagro incesante. Vida y obra de Marosa di Giorgio, de Leonardo Garet.

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Y Marosa se va en la proa de un tren, la roja cabellera, la polera rosa, sobre los hombros el oscuro tapado, mirando hacia nosotros, no mirando, con su sonrisa de “Mona Lisa”, tal si partiera, tal si viajara a esa ignota comunidad de la Poesía.-

Como volando se fue, partió.

Y nosotros allí, sin saber qué decir, sin saber si llorar.

Sueño, Nidia di Giorgio

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