Circe Maia

Breve comentario sobre el poema "Anoche volvió, otra vez, La Sombra...", un poema que pertenece a "Papeles Salvajes"

Circe Maia

Como en otros textos, la aparente prosa puede resolverse en líneas de métrica variada, que van creando un ritmo propio del poema, propio de Marosa. Es un ritmo envolvente, en él se describe la llegada de La Sombra, así, con Mayúsculas. Al final del poema, la misma palabra está en cursiva, como para subrayar su carácter diferente, ajeno a lo demás. ¿Quién es? ¿Qué representa? De ella, de La Sombra, no se dice nada, no se la describe, pues lo que interesa son sus movimientos, su recorrida por la casa. Su ser consiste en su deslizarse sobre las cosas y los seres: del jardín al dormitorio, del dormitorio a la cocina y otra vez al jardín.


El comienzo del poema puede traernos a la memoria la manera en la que Yannis Ritsos, poeta griego contemporáneo, describe la entrada de la noche por "las abiertas ventanas del verano". Entra la noche y recorre cuartos, muebles, espejos. El poema también parece escrito en prosa, pero también es poesía. El ritmo es similar, pausado; las imágenes visuales, muy nítidas. Y sin embargo, ambos poemas trasmiten cualidades opuestas. En Ritsos, la luz nocturna es una inundación gradual y suave, que trasforma los espejos en lagos y en puertas "hacia un más allá y siempre".


En Marosa, la misteriosa actividad de La Sombra está asociada a la destrucción y a la muerte: la rotura del espejo, el cavar en el jardín.

La Sombra es también "la interrupción del amor", el detenerse brusco de esa corriente erótica presente en casi todos sus textos, unidos, muchas veces, a rasgos siniestros y fantásticos.

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