Homenaje en El Ateneo

El Ateneo de Salto fue el sábado pasado escenario de un cálido homenaje a la poetisa salteña Marosa di Giorgio Medici al cumplirse el segundo mes de su fallecimiento.

El acto, organizado por la Intendencia Municipal y la Junta Departamental de Salto, contó con la presencia de los escritores Leonardo Garet, Jorge Arbeleche y Hebert Benítez Pezzolano.

El público colmó el espacio del Ateneo, y un gigantesco mural de la poetisa, obra de Marcelo Cattani, presidió el desarrollo del programa.

GARET: ADMIRACIÓN Y AMISTAD

Leonardo Garet abrió la parte oratoria, haciéndolo como admirador de la obra poética de Marosa, y al mismo tiempo en nombre de la amistad que los unió en diversos proyectos y actos culturales, de los que rememoró algunos recitales y el homenaje de que ambos fueron objeto al recibir premios nacionales de poesía. Destacó que Marosa fue un ser excepcional, que en su grandeza supo conservar su sencillez y humildad. Se refirió a las primeras publicaciones, realizadas en libros sin tapas, con papel de diario, en los cuales fue cimentando su obra colosal que ha trascendido fronteras...

ARBELECHE: MAROSA Y PUNTO

El poeta Jorge Arbeleche, enfatizó que más allá del nombre verdadero, María Rosa di Giorgio Medici, Marosa es Marosa. Recordó una entrevista, en la que ella, interrogada sobre su nombre, puntualizó repetidamente: Marosa. Y eso porque su vida y su poesía se identifican plenamente. No fue una persona que ocasionalmente se convertía en poeta, sino que su vida misma y su poesía eran una misma cosa. Por eso, Marosa. Como Delmira, como Juana. A propósito de esta última, rememoró Arbeleche una entrevista en la que Marosa, interrogada sobre Juana, concluyó: "Es Juana, y punto." Por eso, hablar de Marosa, es decir "Marosa y punto”

MULTITUDINARIA PRESENCIA

Mucho público se dio cita en el Ateneo y siguió atentamente el acto, que incluyó también la entrega de manuscritos de Marosa, que el escritor Jorge Arbeleche entregó a Leonardo Garet como depositario, para la sala que se creará en homenaje a la poetisa, y para una futura publicación que reúna su obra que quedó inédita.

El público pudo también escuchar la voz de Marosa recitando algunos de sus poemas, y luego ver una colección de fotografías suyas, preparadas por Marcelo Cattani y proyectadas en una pantalla gigante, como también el video de un reportaje que le realizara el periodista Carlos Ardaix, con interesantes referencias a su vida y a su obra.

Al finalizar la ceremonia, los presentes estamparon sus firmas en un álbum, que guardará para la historia, la adhesión de los salteños, a este primer gran homenaje post- mortem que se le tributó a la gran poetisa.

BENITEZ PEZZOLANO: REALISMO A PESAR DE TODO

Hebert Benítez Pezzolano, poeta y crítico, aclaró que, en su concepto, la poesía de Marosa es de un notorio realismo, a pesar de que muchos prefieren hablar de sueño y de fantasía. Aparte de lo indefinido de los límites que separan el sueño y la vigilia, no es menos cierto que la poesía de Marosa supo ver y descubrir en la realidad, aspectos que no todos descubren, y sí la magia de su poesía, que se resiste a todo cálculo, a todo análisis lógico y racional. Explicó que Marosa recurrió a un lenguaje sumamente sencillo, para crear metáforas que no son fácilmente traducibles, y por eso mismo su creación se cobija en el misterio, que es uno de sus principales ingredientes. Añadió que Marosa vivió la poesía, corno un destino, como una fatalidad, de la que no pudo evadirse. En el cumplimiento de este destino, - dijo Benítez Pezzolano - Marosa se convirtió no sólo en la gran poeta salteña, sino en la más grande de la literatura uruguaya de los últimos años, trascendiendo fronteras geográficas y de la lengua, y que el tiempo y la difusión de su obra, seguirán agigantando su figura.

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