Dora Nusspaumer

Por Dora Nusspaumer.

 

Marosa es el nombre de una planta italiana, fantástica; cada tanto da una flor sumamente abrillantada. Parece ser que esta flor fue traída de las Galias, o no: pero formó parte de los rituales druídicos. Así decían siempre en mi casa. A lo mejor inventaron todo.

Inventaron el nombre  Marosa (1)

 

Marosa desde un cuadro de Arcimboldo

 

Morosa di Giorgio Médicis nació en Salto. Uruguay. En su ciudad natal cursó el liceo y tomó lecciones de teatro. Allí fue oficinista y cronista de sociales y culturales en el diario Tribuna Salteña. A fines de la década del setenta, tras la muerte de su padre, el resto de la familia se trasladó a Montevideo. Marosa vivió con su madre hasta la muerte de ésta en 1990. Sus numerosos libros de poesía fueron publicados inicialmente por el crítico uruguayo Ángel Rama, luego, por la editorial, Arca de Montevideo bajo el título Los papeles salvajes. En 1989 apareció el primer tomo que incluye los libros Poemas (1954), Humo (1955), Druida (1959), Historial de las violetas (1965), Magnolia (1965), La guerra de los huertos (1971) y Clavel y tenebrario (1979). En 1991 apareció el segundo tomo con La liebre de marzo (1981), Mesa de esmeralda (1985), La falena (1989) y Membrillo de Lusana (1989). En prosa publicó Misales (Calicanto, Montevideo, 1993), Camino de las pedrerías (Planeta, 1997) y Reina Amelia, su primera novela (Adriana Hidalgo, 1999). En el año 2000 se vuelven a editar Los papeles salvajes, ahora bajo el sello Adriana Hidalgo. Esta edición incluye la totalidad de los libros que integran su obra, también Diamelas a Clementina Médicis.

La primera publicación de Marosa en el extranjero fue en Caracas, en la colección de Lírica Hispana. En Argentina, Último Reino publicó varios poemas en una separata que reunía poetas uruguayos y el Diario La Poesía, editó un dossier. En México, participó en la antología Barrocos del Río de la Plata (Editorial Tucán de Virginia) y publicó Medusario (Editorial Cultura Económica). Ambas ediciones fueron coordinadas por el poeta uruguayo Roberto Echavarren. En Francia, se publicó Misales (Editorial Arcane 17, 1994) en edición bilingüe, traducida por Gabriel Saad.

El nombre de Marosa di Giorgio figura en numerosas antologías. Como autora e intérprete de sus textos fue invitada a dar recitales en diferentes países. Ha recibido numerosos premios y becas y ha realizado videos y casetes con sus textos. En 1988, participó en Lobo, una producción de 15 minutos dirigida por Eduardo "Pincho" Casanova, en la cual recitaba el poema homónimo. Anteriormente había protagonizado un film en Francia, cuando estuvo becada en Casa de los Escritores. El último de ellos fue Montevideo-Proust, el video dirigido por Hermes Millán, editado en 1997. 2

En lo que a generaciones literarias se refiere, la obra de di Giorgio se suele ubicar en la poesía uruguaya de los alas 60, si bien da a conocer sus primeros libros en la década anterior. Comparte este lugar junto a otros escritores uruguayos de la talla de Washington Benavides, Circe Maia, Jorge Arbeleche, Hugo Achugar, Roberto Echavarren, Eduardo Milán,  Jorge Medina Vidal, Milton Schinca, Saul Ibargoyen, Enrique Fierro, Cristina Carneiro y Cristina Peri Rossi.

Se ha caracterizado la obra de la poeta coma una de las más rigurosamente extrañas en el actual panorama uruguayo, destacándose la visible variación que va de un libro a otro.3

 

Mariposa y diablo

De mi escritura puedo decir que está hecha con neblina, humo, sol radiante, bromelias, violetas, flores desconocidas, con el huevo de oro que apareció de noche en el jardín, y al alba, al  entreabrirse, dejó salir al diablo, a una mariposa con cientos de alas todas distintas.

No puedo hurgar en estas páginas; las viví y las vivo.

Soy una pálida mujer, de cabello largo, a la que salió un ramo en las manos.

Y así voy.

Estos Papeles salvajes, estos Misales, estos Caminos de pedrerías, esta Reina Amelia, estos papeles en suma, son yo misma, cautiva de mí y de lo que se ve o se entrevé.

Desde lo más  íntimo, pues una celebradora, una agonista y oficiante de lo que nos es permitido conocer. Y de lo que no.

Como cada uno: como todos.

 

La mariposa y el diablo, la escritura carcelera y promotora de la identidad; lo visto o lo entre - visto, una celebradora y una agonista, lo que nos es permitido conocer y lo que no. Toda la obra se resume en la síntesis de estos opuestos aparentes, que parecen abarcar, a través de la antítesis, la humanidad toda con su complejidad irreproducible. Hojas, frutos varios, espigas, flores muchas, el universo de lo cromático puebla esta creación. Los variados matices, pero, fundamentalmente, los colores fuertes: el verde, sus tonalidades, el rojo, el amarillo y también el negro oscuro de lo noche: como desde un cuadro de Giuseppe Arcimboldo4 surge la escritura de Marosa. Y no es casual -nada es inocente- que La primavera y El verano hayan sido los cuadros elegidos para ilu strar                Los papeles salvajes. Aquí la poesía - imagen es captora de la esencia del mundo, a través del paso ineludible por lo exuberante de su propia naturaleza. Hay el escarbar en el origen, la búsqueda de lo primigenio, los misterios, la magia, lo oscuro y lo  violento, la luminosidad de una infancia vivida en plenitud, a tiempo: druida.

 

 

 

 

 

 

 

1Luis Bravo, Marosa di Giorgio: Don y Ritual. Revista de Cultura N° 4/ 5; Fortaleza/Sao Paulo, noviembre de 2000. (Entrevista a la poeta y comentario de su obra).

2 Melisa Machado, Con la poeta Marosa di Giorgio “A escribir he venido al mundo”. El País Cultural N° 512, 18 de junio de 1999.

3 Hebert Benítez Pezzolano Seis poetas uruguayos de los 60, Exégesis, año 10, N° 30.

4 Giuseppe Arcimboldo, (1530-1593). Pintor manierista italiano que ha trascendido  por sus retratos de valor alegórico.

 

 

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